Fue emocionante el último muletazo de El Juli a Orgullito. Estiraba el trapo como si estuviera recogiendo un náufrago del mar. Lo redimía de la muerte, enseñándole el camino de los chiqueros y, al fondo, el paraíso de la dehesa. Orgullito se había vaciado, entregado, ofrecido, pero el último resuello le permitió invertir su destino: de la plaza al campo, de la muerte a la vida.Seguir leyendo.
Via: Julián y el hermano toro
Categories: Spanish News