La víspera del 3 de julio de 1898, el almirante Pascual Cervera Topete reúne a las dotaciones de la escuadra española, bloqueada por la flota estadounidense en el puerto de Santiago de Cuba: “Ha llegado el momento solemne de lanzarse a la pelea. Quiero que asistáis conmigo a esta cita con el enemigo luciendo el uniforme de gala”. A los marinos de los cuatro cruceros —Infanta María Teresa, Vizcaya, Cristóbal Colón y Almirante Oquendo— y de los dos destructores —Furor y Plutón— les extraña la orden. El almirante Cervera, nacido en Medina Sidonia (Cádiz) 59 años antes, se la aclara enseguida: “Es una ropa impropia para el combate, pero es la que vestimos los marinos de España en las grandes solemnidades, y no creo que haya un momento más solemne en la vida de un soldado que aquel en que se muere por la patria. El enemigo codicia nuestros viejos y gloriosos cascos, y para ello ha enviado contra nosotros todo el poderío de su joven escuadra. Pero sólo podrá tomar las astillas de nuestras naves. Clavad las banderas y ni un solo navío prisionero. ¡Zafarrancho de combate!”.Seguir leyendo.
Via: Héroe en la Cuba de Castro, facha en la España de Colau

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