Aunque Sergio Ramírez no es un experto en novela negra, la entrega de su Premio Cervantes este lunes en Alcalá de Henares estuvo plagada de suspense. Podríamos decir intrigas, pero suena fuerte. La primera se resolvió al final del acto. ¿Entonaría Íñigo Méndez de Vigo, el ministro de Educación y Cultura, el himno de la universidad con tanta pasión como el de la legión? Ya saben: “¡Soy el noooooovio de la muerteeeeeee…!”. Pues sí. Quizás sin tanto brío, pero lo hizo en un perfecto latín, al lado de su jefe, un Mariano Rajoy, que no parecía tener el cuerpo para tonadillas.Seguir leyendo.
Via: Las dos intrigas políticas resueltas ayer en el Cervantes
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