Con Emmanuel Macron hubo besos, cena de Estado y salvas militares. Con Angela Merkel, visita rápida, comida de trabajo y adiós. El viaje relámpago de la canciller alemana a la Casa Blanca mostró ayer el tamaño real de la relación entre Washington y Berlín. Lejos de la cercanía establecida en la era Obama, el presidente de EEUU y la líder alemana jugaron el papel de dos antagonistas condenados a verse. Merkel presionó para que se mantenga el pacto nuclear con Irán y la exención de aranceles a Europa. Y Donald Trump permaneció indiferente. Eso fue todo.Seguir leyendo.
Via: La presión de Merkel por Irán y los aranceles se estrella ante la indiferencia de Trump
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