Cuando Marco Antonio regresó victorioso de la campaña armenia, Alejandría le recibió con una fiesta como no se recordaba en mucho tiempo. Cuentan las crónicas que desfiló por las calles junto a Cleopatra ante el fervor ciudadano. Y decidió acabar la celebración repartiendo entre sus hijos títulos nobiliarios y territorios. A sus seis años, la pequeña Cleopatra Selene fue coronada reina de Cirene. Una ciudad fabulosa, fundada por los griegos, que se había convertido en una de las joyas del Roma. Todas las culturas del Mediterráneo pasaron por esa fértil zona de Libia dejando sus huellas y sus tesoros. Siglos después, los tesoros han sido expoliados. Los dioses ya no reinan en los templos de Cirene donde eran adorados, ni las esculturas funerarias decoran una de las mayores necrópolis de la Antigüedad.Seguir leyendo.
Via: De los anticuarios de lujo a las arcas del terrorismo islamista

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