Al mediodía de este sábado, con un sol radiante iluminando el blanco de su impresionante vestido, diseñado por la británica Clare Waight Keller para Givenchy, Meghan Markle, de 36 años, la princesa americana, culminaba una semana de sobresaltos emocionales y entraba en la capilla de san Jorge del castillo de Windsor sola. Confirmada el jueves la ausencia de su padre, convaleciente tras una operación de corazón al otro lado del atlántico, diez damas de honor y pajes, entre ellos sus sobrinos Jorge y Carlota, tercero y cuarta en la sucesión al trono de Reino Unido, han seguido a la actriz en su camino a interpretar el papel de su vida: el de su alteza real la duquesa de Sussex, el título que la reina Isabel II ha otorgado a su nieto y a su ya esposa.Seguir leyendo.
Via: Enrique y Meghan modernizan la monarquía con una boda rompedora
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