Corre entre politólogos la especie de que en las democracias actuales predominan las coaliciones negativas sobre aquellas otras que se proponen desarrollar una política positiva. Pierre Rosanvallon teorizó el fenómeno argumentando que estas coaliciones, que él llama también reactivas, se organizan con mayor facilidad, indiferentes como son a la heterogeneidad de sus componentes: todo el mundo puede ponerse rápidamente de acuerdo en vetar un proyecto de ley o en votar contra un presidente de Gobierno. Y Francis Fukuyama, en su excelente estudio sobre la decadencia del orden político, lo explicó como la consolidación de un nuevo poder derivado paradójicamente de la separación de poderes: el poder de veto, o vetocracia, en manos de multitud de grupos, a punto de bloquear el sistema político de Estados Unidos.Seguir leyendo.
Via: La coalición del rechazo
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