Es probable que Jorge Lorenzo no sea tan espectacular como Marc Márquez en la pista. El primero prefiere la paz de una carrera en solitario, que le dejen dibujar su línea ideal sobre el asfalto; que no le estorben y evitar los rifirrafes en la pista, a ser posible; aunque si hay que jugársela en una frenada, se la juega. El 99 es un piloto tan fino al manillar que exige una moto a su medida, estable, dulce con el gas, dócil en las curvas. En eso se diferencia especialmente del campeón el mundo, uno de esos pocos pilotos que se adapta a lo que le echen, que marca la diferencia donde otros sufren, cuanto menos agarre haya más le gusta hacer derrapar su Honda, cuanto más se tambalea la moto en las frenadas más se evidencia la distancia que hay entre él y sus compañeros de marca. Ambos son extraordinarios. Pero cada uno rueda a su manera.Seguir leyendo.
Via: Lorenzo, la victoria de la tenacidad y la constancia

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