Alemania, la vieja Alemania, la selección que más triunfos colecciona cuando se la percibe moribunda, emergió de nuevo. Lo hizo en el último segundo del descuento, con el corazón en la boca ante un empate que prácticamente la condenaba. Revivió una vez más agarrada a su leyenda, a la historia con la que ha bordado las cuatro estrellas que coronan su escarapela. Sí, Alemania siempre vuelve porque juegue bien o juegue mal en realidad nunca se va. Siempre tiene una jugada de más. Un córner, un rebote o un error del contrario. Esta vez fue una falta lateral que Toni Kroos convirtió en una perfecta rosca ganadora la que obró el sempiterno milagro alemán. Un tiro imposible en la mayoría de las ocasiones, pero con Alemania de por medio no hay límites para lo inimaginable. La curva de Kroos desató la locura y el éxtasis. Corrió enloquecido Joachim Löw y a su vera todo el banquillo alemán que segundos antes era un funeral.Seguir leyendo.
Via: La vieja Alemania nunca muere

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