El Mundial no podía tener mejor campeón que Francia. A juego con la trayectoria del torneo, la final se decidió a balón parado y al contragolpe, también con la intervención del VAR, circunstancias que estaban de parte de la selección más poderosa, la más física y, cuando fue necesario, la más embustera, reflejada en la falta inexistente a Griezmann que supuso el 1-0. No había más consigna que la de ganar y los bleus salieron vencedores a título colectivo e individual: Griezmann, Pogba, Mbappé y Deschamps dejaron su huella en Moscú. Habrá que renovar la lista de aspirantes al Balón de Oro mientras Deschamps celebra ser campeón como jugador y entrenador al igual que los míticos Zagallo y Beckenbauer.Seguir leyendo.
Via: ‘Les bleus’, a la fuerza
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