De una primera lectura de las notas técnicas surgen más problemas que soluciones. Los ciudadanos británicos que residen en el exterior se enfrentarían a la posibilidad de dejar de percibir ordenadamente sus pensiones, a través del mecanismo de intercambio que existe hoy entre los países de la Unión; las transacciones bancarias o el uso de tarjetas de crédito pasarían a ser más caras; o las empresas que comercian con Europa deberían contratar más personal, especialmente para lidiar con todo lo referente al trámite de aduanas, y prepararse para un mayor papeleo y burocracia.Seguir leyendo.
Via: El Gobierno de May admite el mayor coste de un Brexit no negociado
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