Sandra Araujo, de 51 años, insiste en que Madrid le recuerda mucho a la Caracas de “antes del desastre”. Aunque nació en el interior del país, ella creció y vivió en la capital venezolana casi toda su vida, hasta que decidió marcharse tras el secuestro de uno de sus sobrinos en 2014. Se fue a Miami, adonde ya había mandado a su hija a estudiar y donde tiene tres propiedades de las que vive después de la ruina casi completa del hospital que regenta su familia. Pero en octubre pasado se trasladó a Madrid porque en Estados Unidos es cada vez más difícil conseguir la residencia y la vida es muy cara, “cuatro veces más cara que en España”, asegura.Seguir leyendo.
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