Que Steve Jobs fue muy duro con los que le rodeaban en Apple no es ningún secreto. Era el lado oscuro de una figura que despertó admiración y pasión. Su presencia resultaba electrizante en los escenarios cuando presentaba productos únicos que cambiaron la forma en que se vive ahora. Pero mientras el mundo se rendía ante la perfección de sus dispositivos electrónicos, su brillo ocultaba el trato despiadado que este icono dio a los que contribuyeron a realizar su sueño. Las memorias escritas por su hija Lisa Brennan-Jobs abren una nueva ventana que ayuda a entender el comportamiento antisocial de una persona desconcertante. En su libro, titulado Small Fry, relata lo cruel que llegó a ser padre con ella. Pero pese a la compleja relación que hubo entre ambos, la autora lo defiende y dice que lo ha perdonado. Justifica incluso su comportamiento con el argumento de que pretendía ser honesto y explica que quería inculcarle sus valores.Seguir leyendo.
Via: La amargura y el placer de ser hija de Steve Jobs
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