La pista central de Nueva York, la más grande del planeta, tiene sus propios códigos. A diferencia de lo que ocurre en Wimbledon, París o Melbourne, templos en los que se mastica el silencio, la pista Arthur Ashe es tradicionalmente un hervidero en el que huele a perritos calientes y bailan las cervezas, al ritmo de las 24.000 personas que caben en un show típicamente estadounidense. Porque en Nueva York, el deporte y, en extensión, el tenis, se interpretan esencialmente como un espectáculo, por encima de todo. En la central neoyorquina siempre se escucha un murmullo y el público se desplaza entre los puntos, pero lo que ocurrió durante la despedida de Carla Suárez del torneo (6-4 y 6-3 contra Madison Keys, en 1h 23m) fue bastante más allá.Seguir leyendo.
Via: Carla Suárez cae entre el ruido: “Es una falta de respeto”

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