Maluma no es Juan Luis Londoño, sino Juan Luis y su circunstancia. Evaluábamos anoche en el WiZink Center no ya al más enérgico nuevo motor latino de la música de baile, sino al seductor múltiple y transfronterizo, al galán de pose polígama que precisa de cama grande para que le quepan sus conquistas arracimadas, al morenazo que segrega tanta testosterona que no sabemos si tomarle por machista o garante de la pervivencia del género humano. A sus aún bisoños 24 añitos, Londoño demostró anoche ser tan artista como personaje. Y provocar recelos o suspiros supone un indudable triunfo precoz, puesto que hoy solo la indiferencia consta en los diccionarios neoseculares como sinónimo del fracaso.Seguir leyendo.
Via: El poderío del cromosoma XY
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