Las grandes potencias sobrevivieron a la Guerra Fría gracias a dos conceptos muy poco tranquilizadores, pero que funcionaron: el equilibrio del terror y la destrucción mutua asegurada. En caso de que Estados Unidos lanzase un ataque nuclear contra la URSS o viceversa, la respuesta sería tan destructiva como el ataque original y ambos países quedarían aniquilados. Nadie iba a ser tan insensato como para iniciar una guerra que sabía que iba a derivar en un Armagedón para todos. Ya dijo Einstein: “No sé cómo será la tercera guerra mundial, pero sé que la cuarta será con palos y piedras”. La paz se basaba en la disuasión: era necesario almacenar armas nucleares para disuadir al enemigo de que no utilizase las suyas. Todo eso se articulaba con dos ejércitos sólidos y una estructura de mando clara. La cosa empezó a complicarse cuando países como Pakistán e India, mucho menos estables, se hicieron con armas nucleares. Y se ha convertido en un pesadilla cuando un régimen comunista, dirigido por Kim Jong-un, un joven de 33 años capaz de someter a su población al terror y la hambruna, se encuentra en medio de una carrera nuclear cada vez más exitosa mientras que, al otro lado del Pacífico, el presidente más imprevisible de la historia ocupa la Casa Blanca.Seguir leyendo.
Via: Corea del Norte: razones para tener miedo
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