A las seis y media de la tarde del 24 de marzo de 1980, justo cuando Óscar Arnulfo Romero oficiaba misa en el altar, un paramilitar desde la calle disparó contra el arzobispo, le atravesó el tórax y se desplomó frente a las hermanas carmelitas. Antes de caer, Romero se agarró al mantel del altar, tiró el cáliz y las hostias quedaron desperdigadas por el suelo. Tenía 62 años y un agujero del calibre 22 en el pecho.Seguir leyendo.
Via: Centroamérica se moviliza para celebrar a su santo

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