Hace un año escapaba del fuego en calzoncillos. “Menos la vida y los amigos”, José Serrano perdió lo poco que tenía. Sus fotos de Brasil y los retratos de sus antepasados. Los “maravillosos” 25 libros de medicina y arte que atesoraba desde muchacho, él que tuvo que dejar la escuela a los 10 años para trabajar la tierra. Sus zapatillas, su ropa, la paga del mes, las escrituras de su casa y su propia casa. El lugar donde nació y donde creció con sus cuatro hermanos antes de marchar a América con 16 años, en 1954. O Brasileiro, emigrante retornado de 84 años, fue una de las víctimas del infierno que arrasó cientos de propiedades —viviendas, galpones, pajares— en Galicia entre el 15 y el 16 de octubre de 2017. Hoy es uno de los más afortunados. Serrano, que cobra una pensión de 600 euros, está a punto de volver a su hogar en la aldea de Saa, en Carballeda de Avia, Ayuntamiento que vio arder el 75% de su suelo. La suya es la primera vivienda rehabilitada tras la catástrofe.Seguir leyendo.
Via: La luz y la sombra del fuego que devoró Galicia
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