En la órbita de Florentino Pérez, doce entrenadores después también el duodécimo está a punto de fundirse en apenas nueve jornadas. Eso sí, quizá, solo quizá, le quede algo de carrete por dos circunstancias. La primera, paradójica: la baja de Messi en el clásico menos clásico en una década —sin Leo y Cristiano— sería una bala para Julen Lopetegui. De llegar al Camp Nou, lo hará con las fuerzas más igualadas. Claro, que lo mismo pueden pensar en el cuartel general si envidan con un interino. Otro aspecto puede retrasar, salvo repunte extraordinario, su inminente condena. Si con el mercado veraniego de junio abierto de par en par el vasco fue una opción muy secundaria en el despacho oval de Chamartín, ahora en el paro no abundan técnicos con pedigrí. Tampoco en Valdebebas hay un Zidane de tanto poso con el que blindarse ante la afición y que despeje las tribulaciones del vestuario. Una plantilla a la que la marcha de CR ha dejado tanto desamparo deportivo como inquietud futurista: ¿cómo estar seguros si el mismo astro sintió que tenía que emigrar? ¿De verdad se cree en nosotros o Neymar, sin cuatro Copas de Europa, está por venir con un salario único y desorbitante?Seguir leyendo.
Via: El problema es Cristiano, no Lopetegui
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