James Whitey Bulger ingresó la noche del lunes en silla de ruedas en una prisión de alta seguridad en Virginia Occidental. A la mañana siguiente no se presentó a desayunar. Horas después, un médico forense certificó su muerte. El cuerpo del hombre, de 89 años, estaba envuelto en una manta sobre su cama con la cabeza apoyada en la almohada. Parecía estar durmiendo, pero en realidad acababa de ser asesinado. Era el tercer homicidio que tenía lugar en la cárcel de alta seguridad Hazelton en los últimos seis meses. Pero este no era un recluso cualquiera. El hombre al que habían reventado a golpes era el otrora padrino de la mafia irlandesa del sur de Boston en la década de los setenta y ochenta. Fue capo, chivato y prófugo. Ahora es el protagonista a su pesar de un crimen espeluznante.Seguir leyendo.
Via: Las cuentas pendientes del mafioso Bulger

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