Los Austrias emplearon a un loco o a un enano por año, como escribió el historiador del arte José Moreno Villa. La Corte quería diversión y entretenimiento, quería “gente de placer”. La misión de estos personajes era acabar con las penas de los reyes y los nobles. Entre 1563 y 1700 hubo más de 120 de estos especialistas en barrer la melancolía de la Corte, aunque solo una veintena de ellos fueron retratados. El problema surgió cuando los historiadores del arte, hace siglo y medio, quisieron conocer sus nombres. Se encontraron con la invisibilidad de estos protagonistas que no fueron “criados normales” (como se asegura en la historiografía tradicional), ni tampoco normalizados: ser enano o loco en la Corte era no figurar en ninguna parte. No hay rastro de ellos ni en nóminas, ni en asientos, ni en pagos. No tenían oficio, ni cargo, aunque debieron atender el encargo de alegrar la vida del Alcázar viejo (residencia de los reyes en tiempo de los Austrias). Entonces se les conocía como “sabandijas palaciegas”. Hoy los vemos como pequeños héroes sin historia.Seguir leyendo.
Via: El misterio de los enanos de Velázquez que pierden sus nombres

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