Cuando afronta su peor hora, detenido en Japón por supuesta evasión fiscal, si algo puede asegurarse acerca de Carlos Ghosn es que nunca nadie le regaló nada y su trayectoria en el proceloso negocio del automóvil es la de un triunfador hecho a sí mismo. Originario de Porto Velho, la capital del estado brasileño de Rondônia, donde nació en 1954, sus antecedentes libaneses pesaron en la decisión de su familia de trasladarlo a Beirut siendo muy pequeño. Allí estudió en un colegio jesuita, rodeado de niños de otras latitudes y creencias —él es cristiano maronita— que conformaron su personalidad cosmopolita.Seguir leyendo.
Via: La leyenda del “matacostes”

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