Zhang Qisan fue un monje budista chino que murió entre 1022 y 1155 (su biografía es un tanto confusa), y era venerado en Yangchun y en Dong Pu, poblaciones situadas en la provincia de Fujian, al sureste del país. Su momia permaneció oculta durante un milenio en el interior de una escultura sedente: un buda que sonríe bañado en oro. Desaparecido durante décadas, los lugareños creyeron haber perdido para siempre al patriarca local. Hasta que, en 2013, hicieron una tomografía computerizada a una figura similar que incluía un cuerpo momificado cuyo dueño legal era el coleccionista holandés Oscar van Overeem. Eufóricos, los fieles pidieron su devolución. Sendos comités de vecinos chinos interpusieron una demanda ante los tribunales de Ámsterdam. Este miércoles la han perdido porque, como grupo, no tienen personalidad jurídica y el caso es inadmisible.Seguir leyendo.
Via: El misterio de la momia encerrada en un buda

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