Fillide Melandroni era una joven y bellísima prostituta de unos 17 años cuando Caravaggio la convirtió en Santa Catalina de Alejandría (hacia 1598-1599) por encargo de su primer mecenas, el cardenal Francesco Maria del Monte, para el Palacio Barberini de Roma. Ella es también la decapitadora de Judit y Holofernes pintada por las mismas fechas. Considerada como una de las joyas más importantes de la colección Thyssen y una de las obras más relevantes de la etapa romana de Michelangelo Merisi, Santa Catalina de Alejandría supone la transición del artista al barroco, el salto del lirismo inicial a sus piezas más monumentales.Seguir leyendo.
Via: Un ‘caravaggio’ sublime de su etapa más canalla
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