El famoso abogado neoyorquino Jeffrey Lichtman se dirige a uno de los testigos de la fiscalía: “¿Necesita que le refresque la memoria?”. El letrado recurre a la vieja táctica de cuestionar la credibilidad del interrogado para crear confusión en el jurado. Su teatral estilo obliga al juez a intervenir en más de una ocasión. Lichtman, de 53 años, se sienta a la izquierda de su cliente, Joaquín Guzmán Lorea, El Chapo, antiguo jefe del sanguinario cartel mexicano de Sinaloa, uno de los grandes imperios de la droga.Seguir leyendo.
Via: La cara defensa del Chapo que nadie sabe cómo paga

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