Las gradas de la convención del PP hablan. No hay ningún tipo de debate real ni intervenciones del público como en otros países, pero si se escucha con atención y se miran sus movimientos dicen muchas cosas. Este domingo, como primera medida, aplaudieron más el nombre de Mariano Rajoy que el de José María Aznar, que sí estaba en la sala para seguir a su pupilo y heredero designado, mientras el expresidente gallego prefirió quedarse en casa. “Ya está, ya tuvo su día de gloria el sábado, hoy [por el domingo] no tenía que haber venido”, comentaba un exparlamentario. Pero eso podía no ser sintomático, un gesto de cariño hacia el ausente cuyo legado está siendo sepultado sin disimulo. Cuando habló la grada de verdad fue durante el discurso de Pablo Casado.Seguir leyendo.
Via: El líder del PP se la juega a todo o nada en la derecha
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