Roberto prefiere un Playmobil a una chapuza de eccehomo. Prefiere contratar a un equipo de especialistas para restaurar la joya que esconde la iglesia del siglo XVI de adobe y ladrillo de su pueblo a tirar de voluntarismo popular. Ya conocemos los resultados del entusiasmo vecinal y cómo han hecho que este país sea noticia mundial gracias a un Cristo engorilado. El patrimonio es bonito, pero caro de conservar y la Iglesia tampoco está interesada en hacerlo, así que el alcalde de Quintanilla de Riofresno -una aldea de nueve habitantes y treinta censados- se ha propuesto captar 30.000 euros para restaurar el retablo dedicado a san Román, que Juan de Esparza hizo hace 444 años. El entusiasmo es gratis; los profesionales, no.Seguir leyendo.
Via: Cómo evitar otro ‘eccehomo’
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