El director del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, Carlos Ruiz de la Hermosa, aparta una valla apoyada en una caseta de avistamiento de aves y se adentra en una laguna a pie. Está completamente vacía. En otro lugar del parque, decenas de negras fochas se agrupan para escapar del frío en una bella laguna rebosante de agua. Es la cara y la cruz de la única llanura de inundación de clima semiárido que sobrevive en Europa, amenazada desde hace décadas por la sobreexplotación agrícola del inmenso acuífero 23 —5.000 kilómetros cuadrados de superficie— y de la zona del Alto Guadiana.Seguir leyendo.
Via: El humedal enfermo de La Mancha

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