Para que la leche espume sobre el café hay que enfriarla primero, y tras calentarla en el vaporizador, verterla suavemente inclinando poco a poco la jarra de acero. Lo hace tras el mostrador Juan Grisales, colombiano de 24 años, al que contrataron hace seis meses para atender una cafetería italiana en el centro de Talavera de la Reina. Aquí sirve solo 50 tazas al día, 60 como mucho. “Tendrían que ser mínimo 200”, se lamenta su jefe, Agostino Russo, que vino hace años a España desde el sur de Italia. Si el negocio sigue así de mal, lo cerrará en un mes.Seguir leyendo.
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