Son los años ochenta. El escenario, un pueblo con mar. Los retratos dan fe de unas vacaciones veraniegas, el vestigio de que alguna vez vivieron un tiempo entrañable. Pero todo aquello le resulta borroso a Guadalupe. No recuerda con nitidez un instante de gozo, una chispa del calor maternal. Los problemas le han arrebatado los recuerdos felices de una madre y su hijo.Seguir leyendo.
Via: Encierren a X

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