Lo cual no quiere decir, como recalcan ellas, que vivan en el paraíso. Bajo la careta de la equidad transcurre otra amalgama hostil en la que se mezclan violencia sexual, brecha salarial (16%), cúpulas empresariales en las que se necesita corbata (no se sienta ninguna mujer en las direcciones de las compañías cotizadas) y misoginia. Es como si las tensiones geológicas que conforman la nación más septentrional de Europa se reflejaran en la guerra entre el enorme empuje feminista y el mercurial poso del patriarcado.Seguir leyendo.
Via: En el país de las mujeres fuertes

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