En otra época, no tan lejana, sería casi un cliché. Un gran productor de Hollywood canoso y casado se acuesta con una joven aspirante a actriz con la promesa de que hará un par de llamadas para que la chica saque la cabeza en la industria. Ella está incómoda, pero parece asumir la transacción como parte de su profesión. Si hay rumores, no tendrán consecuencias. Pero en esa otra época no existían los mensajes de texto y, sobre todo, la industria del espectáculo no estaba sensibilizada con el abuso de poder. Así lo ha comprobado esta semana Kevin Tsujihara, presidente y director ejecutivo de Warner Bros, cuya carrera ha sido destruida por ese cliché.Seguir leyendo.
Via: El último escándalo en las cloacas de Hollywood

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