Lo malo de los clásicos es su más extraordinaria virtud: que lo son porque podemos usarlos de muchas maneras. El colegio de Barcelona que ejerció su donoso escrutinio con este cuento y otros parecidos, olvidó que los cuentos refutan cualquier posibilidad de ser aplastados por una interpretación única. Me atreveré a ofrecerles una, para que la consideren un ejemplo de cuán subversiva puede ser una caperuza roja.Seguir leyendo.
Via: Una modesta sugerencia: sobre Caperucita Roja y otros clítoris
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