El Manchester City cayó con estrépito en el partido más delirante de la Champions. Una goleada cruzada que no le sirvió al equipo de Guardiola para enmendar su excursión conservadora a White Hart Lane y que elevó a un Tottenham malherido a las alturas. Cuando la remontada parecía consumada, el Tottenham surgió redimido por Fernando Llorente, que metió el gol decisivo —la última bomba del bombardeo— con un golpe de pelvis —quizás de mano también— a la salida de un córner. El tanto del punta español, revisado y convalidado por el VAR, habría sido el último acto de la tragedia de no haber marcado Sterling otro gol que también fue objeto de revisión en el minuto 93. Esta vez el VAR lo anuló por fuera de juego de Agüero en plena fiesta de la hinchada y el banquillo local. Desavisado del riesgo de última instancia tecnológica, Guardiola se lanzó a celebrar a la carrera para descubrir que los jueces de vídeo le habían convertido el clímax en anticlímax. Clavando las rodillas en la hierba, el técnico contempló desolado los restos de su tercer naufragio europeo en Inglaterra.Seguir leyendo.
Via: Delirio en Mánchester

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