Lindsay Gault, de 36 años, descubrió su vocación a los 12, leyendo un artículo sobre mujeres que se embarazan para terceros. “Me prometí a mí misma que si era capaz de tener hijos, apoyaría a quienes no pueden. Para mí, ayudar a otros era un sueño”, explica por videollamada desde la provincia de Alberta, al oeste de Canadá. Dice que siempre quiso ser madre. Tiene una hija de nueve años y ha dado a luz a otros dos bebés, uno para una pareja francesa y otro para una británica. Entre sus amigos y conocidos, afirma, nunca ha recibido una reacción negativa por gestar al hijo de otros. Al revés. “Mi hija me dice que cuando crezca quiere ser gestante, porque ve lo asombroso que es”. El último parto, en enero, casi le cuesta la vida. A las 29 semanas de embarazo le detectaron una complicación seria. Empezó a sangrar. Los médicos lograron retrasar el parto hasta el octavo mes y el bebé nació respirando por sí mismo, pero a ella le tuvieron que extirpar el útero. Ya no podrá volver a quedarse embarazada, aunque ha encontrado una manera de seguir: “Acabo de abrir mi propia agencia para ayudar a más parejas a ser padres”.Seguir leyendo.
Via: Las lagunas de los ‘vientres altruistas’

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