Una rata con un cable conectado a la región del cerebro que activa el deseo desvela la fuerza de los mecanismos que nos empujan a vivir y también sus peligros. Si cada vez que activa una palanca recibe un estímulo eléctrico, seguirá haciéndolo compulsivamente hasta caer rendida por inanición. Y ni siquiera habrá sentido placer. La dopamina que libera con las descargas está en la raíz del deseo, de la motivación para buscar sensaciones agradables, y solo eso parece suficiente para que el animal olvide el resto del mundo.Seguir leyendo.
Via: La ciencia de los deseos que nos mantienen vivos y pueden matarnos

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