LA MADRUGADA ha tomado toda la bahía de Cádiz. Cerca de la Punta del Boquerón, en una casa de dos plantas, una lámpara no muy potente ilumina un tapete negro. Allí está el maestro, como siempre, con 52 naipes en sus manos, explicando a otro mago cómo perfeccionar su juego. Se les hará de día. Los discípulos saben que el mago es un noctívago genético, que empieza a trabajar cuando se va el sol y acaba cuando los primeros rayos iluminan la realidad. Juan Tamariz-Martel tiene 76 años y los dedos deformados de tanto apretar las cartas tras siete décadas con una baraja entre las manos. Desde que tenía seis años entrena y entrena, en jornadas de más de ocho horas, en una lucha apasionada contra el tiempo: “Es lo segundo que hago al despertarme; primero me rasco un poco y luego cojo la baraja”. Autodidacta, tímido, a veces hermético, le cuesta desvelar sus trucos para la vida. Por eso esta entrevista, realizada en unas cuantas sesiones en distintos meses y estaciones, es como una biografía autorizada… de filosofía.Seguir leyendo.
Via: Juan Tamariz: “No puedo dormir de noche. Me levanto por la tarde y lo último que veo es el amanecer”
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