Ha cambiado la atmósfera en el Tribunal Supremo. Los testigos de las defensas, como los que han comparecido este jueves en el juicio a los líderes del «procés», tratan de blanquear algunos instrumentos del plan secesionista ilegal. Sus declaraciones buscan lavar la cara del Diplocat (el organismo que promocionó el «procés» en el extranjero), y restar valor al Libro Blanco, el pistoletazo de salida del desafío secesionista ilegal, que fue aprobado por Artur Mas en el año 2014. Cuatro patronos del Diplocat han manifestado este jueves que la misión de esta entidad era reflexionar y dar a conocer la realidad política y social de Cataluña, desligándola de la estrategia independentista y del referéndum ilegal del uno de octubre. Jacint Jordana, catedrático de Ciencia Política, ha abierto la sesión ubicando al Diplocat, un consorcio sufragado en 87 por ciento por la Generalitat. En la misma idea han insistido Antoni Millet, que representaba en el Diplocat a las cajas de ahorro; Daniel García Tenorio, la voz de UGT en el organismo; y Gerardo Pisarello, teniente de alcalde del ayuntamiento de Barcelona y el representante de Ada Colau en el Diplocat. Millet ha señalado que el organismo bajo sospecha se enmarca en la «diplomacia pública» y Pisarello ha asegurado que no le consta que se utilizara para registrar a los catalanes en el extranjero de cara al 1-O. La Fiscalía enarbola una visión opuesta y considera el Diplocat una «suerte de cuerpo diplomático paralelo al estatal» para difundir el mensaje independentista. El Ministerio Público considera que el Diplocat pagó dinero a observadores internacionales desplazados para una supuesta labor de vigilancia en el referéndum ilegal, lo que avalaría el delito de malversación a su juicio, al destinar dinero de procedencia pública a un fin ilegal, prohibido por la Justicia. ¿Hoja de ruta? Otros testigos han restado importancia política al Libro Blanco de 2014, un documento fundamental para las tesis de la acusación, y que fue considerado el embrión originario del proceso por Pablo Llarena, el juez que investigó los hechos. Dos redactores del mismo -Enoch Alberti y Joan Vintró, ambos catedráticos de Derecho Constitucional- han definido el Libro blanco como un «documento académico, con análisis jurídico, propuestas e hipótesis», que no pretendía ser el pilar de una estrategia política. «En absoluto marcaba una hoja de ruta para la independencia», ha recalcado Alberti a preguntas del abogado de Junqueras. Precisamente en la declaración de Alberti, el juez Manuel Marchena ha tenido que intervenir con su habitual equilibrio entre la pedagogía y el liderazgo del presidente del tribunal. «No puedo permitir que el juicio se convierta en una disertación de un constitucionalista, esto es un insulto para el tribunal», ha expresado Marchena ante las preguntas del abogado Benet Salellas que cuestionó sobre el derecho de autodeterminación al testigo, entre otros asuntos. Otros dos testigos se encargaron de exponer el supuesto pacifismo de Raül Romeva, el antiguo consejero de Exteriores de la Generalitat, acusado de rebelión por empujar hacia la independencia por las vías ilegales, alentando una insurrección. Fueron Felix Martí, que formó parte del mismo grupo de trabajo que Romeva en el Centro Unesco de Cataluña, y Jordi Armadans, director de la Fundación por la Paz. Éste señaló que Romeva tiene tres supuestas vertientes sobre la paz: «activista, investigador y docente», una aproximación coral. Armadans también trató de blanquear el referéndum ilegal. «Vi gente que se estaba organizando, que se había conocido ahí mismo, vi compañerismo, civismo, ningún tipo de incidente, era la sociedad civil organizada de forma colaborativa y activa», manifestó sobre lo que observó en cinco colegios electorales aquel día. Una visión similar ofreció la alcaldesa de Sant Viçent dels Horts (Barcelona), Mayte Aymerich, que no vio «violencia ni incidentes» en su municipio, donde votó Junqueras, a quien acompañó en aquella jornada. La Fiscalía considera que los líderes del procés incitaron a votar y siguieron adelante con el 1-O a sabiendas de que se producirían enfrentamientos entre los militantes y los agentes policiales, con el fin de desarrollar una jornada clave en la estrategia secesionista ilegal.
Via: Los testigos de las defensas tratan de blanquear el Diplocat y el referéndum ilegal

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