Las próximas viviendas que se construyan en España se ventilarán de forma automática, contarán con una capa extra de aislamiento y no dejarán escapar el calor que se genere dentro. Solo queda un año y medio para que la edificación de obra nueva incorpore -por imposición legislativa- unas exigencias de niveles de eficiencia energética máximos y un consumo nulo o muy bajo. A partir del 31 de diciembre 2020, todos los inmuebles de uso residencial deberán adaptar la Directiva 2010/31/UE, del 19 de mayo ; un objetivo que ya es vinculante para los edificios públicos desde principios de este año. Con este propósito, Fomento está trabajando en adaptar la normativa española a la europea y plasmarla en un nuevo Código Técnico de la Edificación con la flexibilidad de que cada país tiene margen para definir qué es un edificio de consumo de energía casi cero o nulo (nZEB). Hasta el momento, la descripción no ha sido muy precisa. «En España se han definido así los edificios de consumo casi nulo: ‘Todo aquel que cumpla normativa en vigor en cada momento’. Pero, nosotros apostamos por plasmar de forma más exacta una cifra de demanda de energía máxima como límite, aunque no se tenga que cumplir ahora y se otorgue un plazo de unos años. Esto garantizaría que promotores y constructores se adelantaran y empezaran a adoptar estos niveles», relata Bruno Gutiérrez Cuevas, presidente en la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP). En la asociación que dirige se encargan de divulgar el estándar Passivhaus «por el que se consigue un elevado nivel de confort térmico con un consumo mínimo de energía». Desde la Plataforma PEP, tal y como señala Cuevas, se asesora a empresas e incluso se han reunido con el Gobierno en aras de perfilar la redacción del borrador de este nuevo código. También es parte de la International Passive House Association y de EuroPHit, organismos pertenecientes al Passive House Institut (PHI), que es la entidad oficial que certifica que las viviendas cumplen con estos requisitos. «En España se han definido así los edificios de consumo casi nulo: ‘Todo aquel que cumpla normativa en vigor en cada momento’. Pero, nosotros apostamos por plasmar de forma más exacta una cifra de demanda de energía máxima como límite» (Bruno Gutiérrez Cuevas, Plataforma de Edificación Passivhaus) Mientras la nueva ley toma forma, muchas de las promotoras que trabajan en nuestro país se han anticipado y a fecha de hoy ya están aplicando muchas de estas prácticas sostenibles a sus construcciones. «Un amplio porcentaje de nuestras promociones cuentan con calificación energética A y el resto de ellas tiene calificación energética B. También contamos con alguna promoción de consumo casi nulo. En Vía Célere siempre vamos por delante de la regulación en este aspecto, es parte de nuestro compromiso con la sostenibilidad», asegura Teresa Marzo, directora general de negocio de Vía Célere. En consonancia, las constructoras también se han puesto manos a la obra en esta dirección. «Intentamos adelantarnos a la normativa y ya hemos incorporado muchas de estas prácticas. Por ejemplo, hemos construido un prototipo de viviendas sostenibles en el barrio de Iturrama en Pamplona. Además, en todas los inmuebles hacemos un ensayo de hermeticidad para comprobar el nivel de flitraciones no deseadas; así analizamos los puntos débiles que nos hacen gastar más en calefacción o refrigeración», indica María Ibañez Puy, técnico de Innovación de ACR Grupo. Sin abrir las ventanas Al mejorarse los aislamientos, las fugas y la ventilación del aire; el ahorro energético en las viviendas de obra nueva llegará al 80% o al 90% en función de sus características con recibos de calefacción, gas natural y de luz -por el uso de estufas o aire acondicionado- mucho más bajos que los que se pagan ahora en una casa convencional. Las nuevas viviendas actuarán así como termos que no dejarán escapar el calor durante los meses de frío y que realizarán la operación inversa durante el verano. «La idea es crear un abrigo muy bien cerrado, que también sea impermeable, con el fin de reducir el consumo en el hogar a más del 60%», dice Ibáñez, de la constructora ACR. Las nuevas viviendas actuarán así como termos que no dejarán escapar el calor durante los meses de frío y que realizarán la operación inversa durante el verano Con este propósito, los edificios de consumo de energía casi nulo cuentan principalmente con un «súper aislamiento» y ausencia de puentes térmicos, es decir, «puntos por los que se escapa la temperatura y que pueden provocar condensaciones o moho en zonas de bajas temperaturas», tal y como puntualiza Gutiérrez Cuevas. También se presta especial atención a las ventanas y puertas exteriores de altas prestaciones y a la hermeticidad de la envolvente del edificio para evitar fugas y filtraciones. Por último, en las viviendas del futuro ya no será necesario abrir las ventanas para ventilar con la consiguiente pérdida de calor o de aire frío. «Con el sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor o de doble flujo el aire nuevo entra por un conducto y el que se extrae pasa por el mismo lugar sin perder el calor. El aire se cruza pero no se mezcla», indica el presidente de la Plataforma de Edificación Passivhaus. «En los edificios certificados bajo el estándar Passivhaus, que es muy exigente, el ahorro energético puede llegar a ser máximo y siempre superior al de un edificio con calificación energética A. Calentar la casa costará un euro por metro cuadrado al año, es decir, 100 euros anuales frente a los 1.000 euros que se desembolsan por la factura de la calefacción en una casa convencional hoy en día», augura Gutiérrez Cuevas. Los recibos de una casa que cumpla con estas características se podrán pagar en un año con lo que cuesta hoy pagar la factura de solo un mes. «Los recibos energéticos en este tipo de viviendas ascenderán a 20-25 euros al mes como mucho al bajar de forma considerable la demanda, aunque todo dependerá del nivel de eficiencia y de…
Via: Viviendas de obra nueva con recibos de calefacción y luz por menos de 25 euros al mes
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