Este es el capitalismo del siglo XXI. Un ideario económico que mezcla optimismo e irresponsabilidad. Pero donde el dinero siempre encuentra un resquicio para su particular esperanza. Cuando el cambio climático se ha convertido en la mayor amenaza a la existencia y la sociedad promueve una insurgencia verde, las empresas revelan su posición. Perciben enormes riesgos pero también ingentes oportunidades. El Acuerdo de París de 2015 es preciso. El incremento medio de la temperatura no puede superar los dos grados y si es posible debería frenarse en 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales. El precio resulta alto. “La Unión Europea cree que serán necesarios al menos 180.000 millones de euros anuales hasta 2030 para descarbonizar la energía y mantener la temperatura en esos márgenes. Más de uno debe estar frotándose las manos”, sostiene Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI). El capitalismo y sus compañías quieren monetizar el clima extremo y sacar partido a nuestro distópico futuro. Aunque agiten la fragilidad. “El calentamiento global inevitablemente pondrá a prueba la resiliencia de nuestros sistemas políticos y económicos”, aventura Nicholas Stern, presidente del Centro para el Cambio Climático, Economía y Política de la London School of Economics (LSE).Seguir leyendo.
Via: Cambio climático: el planeta ajusta cuentas con las empresas

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