A los pies de la Sagrada Familia de Barcelona decenas de repartidores se confunden con los turistas. Van y vienen de los restaurantes de comida rápida en un hormigueo de motos y bicicletas. Trabajan para empresas como Glovo, Deliveroo, Stuart o Uber Eats pero no son sus empleados, ya que se pagan sus cotizaciones sociales bajo el régimen de autónomos. Muchos de ellos han migrado a España y han encontrado en este empleo la manera de enviar dinero a casa. Intentan hacer diez o doce horas al día para entregar el máximo número de pedidos y muchos reconocen haberse saltado semáforos o hacer imprudencias para correr y facturar más.Seguir leyendo.
Via: ‘Riders’ y autónomos: jugarse el tipo para repartir en bicicleta por 4,5 euros el pedido
Categories: Spanish News