La convocatoria llegó el miércoles por móvil: “Cacerolada a Puigdemont. Hoy a las 21 horas durante su discurso en TV3”. Desde el pasado 20 de septiembre, cuando se produjeron las detenciones y hubo registros para intentar frenar la celebración del referéndum soberanista ilegal, hay ciudadanos que salen cada noche a su balcón cacerola en mano para hacer ruido. Algunas de esas movilizaciones, como la que se produjo la noche del 1 de octubre tras las cargas policiales en los colegios electorales, fueron muy sonoras. La del miércoles se sintió en el municipio socialista de L’Hospitalet, en el municipio obrero de Sant Adrià de Besòs de Barcelona, o en Sant Antoni, en el centro de la capital catalana. Pero, esta vez, era distinta.Seguir leyendo.
Via: El antiindependentismo rompe su silencio
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