La pelota amarilla balanceándose en la red. Todas las desintoxicaciones, incluso las del amor, tienen un momento así. Ese segundo en el que es tan probable que tu fortaleza gane el match point, como que tu debilidad te deje caer de espaldas sobre el blando colchón de tus malos hábitos. Yo lo tuve en el cuarto día de esta semana sin plásticos, en el que me enfrenté furiosa con mi flojera para seguir adelante.Seguir leyendo.
Via: Diario de una semana sin plásticos, día 5: el 2×1 del detergente rellenable: lava la ropa y la conciencia

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