Esta vez, en el Players no había riadas de gente ni las grandes aglomeraciones de otras ocasiones. No estaba su amigo Pau Gasol, ni otros rostros deportivos familiares. Rafael Nadal lleva unos cuantos años normalizando lo extraordinario, y el festejo de su círculo más íntimo tenía un punto más de contención. Más orden. Por ahí deambulaba su padre, Sebastià, bromeando, y departía su tío Toni con las numerosas personas que le reclamaban unos minutos. Estaban, como siempre, primos, tíos y amigos; su futura esposa, Mery, y su hermana Maribel; coordinando los tiempos, su agente, Carlos Costa; y entre todos ellos, siempre fiel, el agasajado Manolo Santana.Seguir leyendo.
Via: “He estado herido, perdí la energía”

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