Sobre la línea del horizonte emerge, como un gigantesco lagarto dormido, la isla de Ons para marcar el tiempo con la sosegada cadencia de un enorme reloj de sol. Desde la cresta del acantilado, su faro emite cada atardecer los primeros destellos que guían a los barcos de bajura y señalan el final del día en la playa de Lapamán, como si de un código morse se tratase. Es hora de que los niños se vayan recogiendo.Seguir leyendo.
Via: En la playa del hombre-lapa
Categories: Spanish News