El dibujo que un albañil esboza sobre el trozo de un saco de cemento ilustra uno de los momentos más emocionantes de Dolor y gloria, última película de Pedro Almodóvar. Obra del artista madrileño Jorge Galindo, representa un humilde tallo rematado por unos cuantos pétalos. Es también la simiente que dio fuerza al director para atreverse a pintar por primera vez, a sus 69 años, y, de la mano de Galindo, de 54, transformar las fotografías de flores y bodegones, faceta artística que ha entretenido al cineasta en los últimos años, en óleos del tamaño de una pantalla de cine, de tres por cuatro metros.Seguir leyendo.
Via: Almodóvar se pasa a la pintura “sin piedad”
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