Hay algo que ha comenzado a cambiar esta semana. Aún no acaba de cuajar ni ha sido captado tampoco por la demoscopia, pero parece claro que hay dos vectores nuevos como mínimo en el complejo campo de fuerzas desencadenado por el 1-O. Uno es el rebrote intensísimo del nacionalismo español, expresado en la inundación de banderas constitucionales en los balcones y en las manifestaciones contra la independencia en toda España e incluso en Cataluña. La otra es la aparición innovadora de una demanda cívica de soluciones a los políticos bajo la bandera de la ausencia de banderas, tal como se ha expresado en las manifestaciones este sábado ante los ayuntamientos de toda España bajo la consigna de Parlem, Hablemos.Seguir leyendo.
Via: Cambio de clima
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