{"id":106460,"date":"2019-08-18T02:43:55","date_gmt":"2019-08-18T00:43:55","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/2019\/08\/18\/testigos-espanoles-del-infierno-nazi\/"},"modified":"2019-08-18T02:43:55","modified_gmt":"2019-08-18T00:43:55","slug":"testigos-espanoles-del-infierno-nazi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=106460","title":{"rendered":"Testigos espa\u00f1oles del infierno nazi"},"content":{"rendered":"<p>La vida es pasajera; la memoria es eterna. La semana pasada, el Bolet\u00edn Oficial del Estado se convirti\u00f3 en uno de los centinelas que, m\u00e1s de siete d\u00e9cadas despu\u00e9s del final de la Segunda Guerra Mundial, luchan por evitar que el terror que se vivi\u00f3 en los campos de concentraci\u00f3n nazis caiga en el olvido. Lo consigui\u00f3 con la publicaci\u00f3n de una lista en la que se enumeran, uno a uno, los 4.427 espa\u00f1oles que fallecieron en Mauthausen y Gusen (dependiente del primero); dos de los centros de muerte m\u00e1s terror\u00edficos que el Tercer Reich levant\u00f3 en Austria. Tras cada nombre existe una historia inolvidable. Sin embargo, como ellos hubo otros tantos miles de compatriotas que lograron escapar de aquel infierno y pudieron narrar al mundo las barbaridades que sufrieron all\u00ed. Desde Virgilio Pe\u00f1a hasta Marcial Mayans. Un espa\u00f1ol en la Resistencia Cuando fue deportado a Alemania, Virgilio Pe\u00f1a C\u00f3rdoba luc\u00eda ya unas incipientes entradas en su cabellera. Tambi\u00e9n estaba todo lo bien nutrido que un hombre de su \u00e9poca pod\u00eda estar. Sin embargo, poco despu\u00e9s (cuando los aliados liberaron el campo de concentraci\u00f3n de Buchenwald, donde hab\u00eda permanecido preso algo m\u00e1s de un a\u00f1o) su peso corporal hab\u00eda descendido hasta los 42 kilos. All\u00ed, como \u00e9l mismo sol\u00eda recordar, no solo se dej\u00f3 peso, sino parte de su vida. \u00abYo no tengo nada, la carne se qued\u00f3 en Buchenwald y la sangre en los campos de batalla. Solo me quedan el pellejo y los huesos que est\u00e1n aqu\u00ed, pero mi mente y mi coraz\u00f3n han estado con el pueblo espa\u00f1ol\u00bb, afirm\u00f3 en un ocasi\u00f3n. Pe\u00f1a vino al mundo en Espejo (C\u00f3rdoba) en 1914. Tal y como se explica en \u00abAndaluces en los campos de Mauthausen\u00bb (Centro de estudios andaluces, 2006), cuando la Rep\u00fablica fue proclamada ya era conocido por participar en manifestaciones de izquierdas. Luch\u00f3 en la Guerra Civil y su \u00faltimo combate lo libr\u00f3 en Catalu\u00f1a, desde donde se vio obligado a cruzar la frontera. En Francia esperaba encontrar la salvaci\u00f3n. No obstante, se dio de bruces contra un gobierno que intern\u00f3 a los exiliados en campos de concentraci\u00f3n. Solo logr\u00f3 salir de all\u00ed tras enrolarse en las Compa\u00f1\u00edas de Trabajadores Extranjeros. Con ellas acab\u00f3 en Burdeos, donde contact\u00f3 con las c\u00e9lulas de resistencia que el Partido Comunista hab\u00eda organizado en la zona. As\u00ed, este andaluz empez\u00f3 a perpetrar peque\u00f1os (aunque determinantes) sabotajes en la base de submarinos en la que le obligaban a colaborar. No le fue mal. Por desgracia, en marzo de 1943 fue delatado por uno de sus compa\u00f1eros. La temible Gestapo le caz\u00f3 y, despu\u00e9s de aguantar severas torturas, fue entregado a las autoridades alemanas. Estas, a su vez, le encerraron en el campo de concentraci\u00f3n de Buchenwald (cerca de Leipzig) el 19 de enero de 1944. All\u00ed vivi\u00f3 un aut\u00e9ntico calvario. Pe\u00f1a, el preso n\u00famero 40.843, vio como los nazis transportaban los cad\u00e1veres de miles de personas hasta los hornos. Fue liberado por los aliados en abril de 1945. Tuvo la suerte de sobrevivir y de que le dedicaran una calle en Espejo, algo que le \u00abemocion\u00f3 m\u00e1s que nada\u00bb. El \u00e1ngel con bigote Igual de heroica es la historia de Marcial Mayans Costa. Este catal\u00e1n, famoso entre sus compa\u00f1eros por lucir siempre bigote, naci\u00f3 en Barcelona en 1920. Como Pe\u00f1a, cuando comenz\u00f3 la Guerra Civil se decidi\u00f3 a combatir con la Rep\u00fablica. Lo llamativo es que lo hizo a pesar de que era a\u00fan muy joven. \u00abComo ten\u00eda bigotito, le pon\u00eda un poco de carb\u00f3n para que pareciera un poco m\u00e1s oscuro y pasar por 18 a\u00f1os\u00bb, afirm\u00f3 el futuro superviviente en una entrevista concedida para el libro \u00abLos \u00faltimos espa\u00f1oles de Mauthausen\u00bb (Ediciones B, 2015). Aunque, tambi\u00e9n como su colega, tuvo que huir a Francia tras el fin de las hostilidades. All\u00ed se uni\u00f3 al ej\u00e9rcito galo. Durante el avance del Tercer Reich, en 1940, fue capturado y enviado al stalag IX-B Wegscheide\/Bad Orb, un campo de prisioneros de guerra en Alemania. Escap\u00f3 de all\u00ed, pero fue capturado por la Gestapo y deportado al campo de Mauthausen. All\u00ed, nada m\u00e1s llegar, fue despojado de su humanidad. Los nazis le quitaron la ropa, le raparon y le desinfectaron como si fuera un animal. \u00abYo no era Marcial Mayans. No era nada. Solo era el 9.057\u00bb. El discurso que el segundo responsable del campo dio a los reos termin\u00f3 de destrozarle. \u00abVosotros, que hab\u00e9is entrado por esa puerta, solo podr\u00e9is salir por all\u00ed\u00bb, espet\u00f3 mientras se\u00f1alaba a la chimenea de un crematorio. Poco despu\u00e9s, Mayans fue destinado al subcampo de Ebensee, donde colabor\u00f3 en la construcci\u00f3n de unos gigantescos t\u00faneles subterr\u00e1neos; aunque consigui\u00f3 eludir parte del trabajo gracias a que hablaba varios idiomas y los alemanes recurr\u00edan a \u00e9l para hacer traducciones. En mayo de 1945 utiliz\u00f3 esos conocimientos para ayudar a sus compa\u00f1eros. Tras pasar semanas con los guardias se enter\u00f3 de que, ante la inminente llegada del ej\u00e9rcito aliado, los nazis pretend\u00edan encerrar a todos los reos en las galer\u00edas y volarlas con ellos dentro. El d\u00eda 5, cuando el oficial al mando les orden\u00f3 dirigirse a su tumba de tierra, \u00e9l y el resto de int\u00e9rpretes ordenaron a sus 18.000 compa\u00f1eros ir a las barracas. Los miembros de las SS se quedaron tan asombrados por aquello, y el enemigo estaba tan cerca, que abandonaron el recinto sin perpetrar m\u00e1s asesinatos. Contra el olvido Tan importantes como Pe\u00f1a y Mayans fueron otros supervivientes espa\u00f1oles que se propusieron dejar constancia de la barbarie de los campos de concentraci\u00f3n. De todos ellos, Antonio Mu\u00f1oz Zamora fue, sin duda, uno de los que m\u00e1s trabaj\u00f3 para divulgar lo sucedido. \u00abA mi lo que me satisface es recordar. Y no porque valga especialmente lo que digo, sino para que el pasado no quede en el vac\u00edo, para que el mundo se entere de lo que un superviviente de los campos nazis ha vivido, cosas que sean de provecho para la humanidad\u00bb, afirm\u00f3 en una entrevista posterior. Mu\u00f1oz naci\u00f3 en Melilla en 1919. Se alist\u00f3 en&hellip;<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/espana\/abci-testigos-espanoles-infierno-nazi-201908180243_noticia.html\" target=\"_blank\">Testigos espa\u00f1oles del infierno nazi<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida es pasajera; la memoria es eterna. 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