{"id":111303,"date":"2019-09-21T13:06:21","date_gmt":"2019-09-21T11:06:21","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/2019\/09\/21\/toda-la-verdad-del-unico-misterio-que-agatha-christie-protagonizo\/"},"modified":"2019-09-21T13:06:21","modified_gmt":"2019-09-21T11:06:21","slug":"toda-la-verdad-del-unico-misterio-que-agatha-christie-protagonizo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=111303","title":{"rendered":"Toda la verdad del \u00fanico misterio que Agatha Christie protagoniz\u00f3"},"content":{"rendered":"<p>Llevo mucho tiempo guardando silencio, demasiado. Y ha llegado el momento de contarlo todo. Me lo debo a m\u00ed misma, pues s\u00e9 que mi final se acerca, y se lo debo, sobre todo, a Rosalind. Han pasado casi cincuenta a\u00f1os y mi pobre hija sigue pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 pas\u00f3, qu\u00e9 me sucedi\u00f3&#8230; Cada vez que ella intentaba recordar aquellos once d\u00edas de su infancia, tratando de arrojar luz sobre un misterio que yo misma invent\u00e9, le respond\u00eda con evasivas y me refugiaba en el olvido, con la esperanza de que, m\u00e1s pronto que tarde, no hiciera falta simular la amnesia. Pero la memoria es caprichosa: es posible que a mis 85 a\u00f1os no sepa lo que desayun\u00e9 ayer, pero sigo acord\u00e1ndome de todos los calculados pasos que di entre el 4 y el 15 de diciembre de 1926. Y aunque Rosalind dej\u00f3 hace tiempo de interrogarme, quiz\u00e1s porque, finalmente, ha optado por vivir sin saber, que a veces es el mejor modo de vida, aqu\u00ed estoy, una vez m\u00e1s, sentada ante mi Remington y tecleando para contar una historia que fue real, aunque parezca inventada. Yo sab\u00eda que Archibald ten\u00eda una amante. Hac\u00eda meses que le notaba distante, aunque \u00e9l hab\u00eda intentado suavizar su fr\u00edo car\u00e1cter por miedo a ser descubierto. Incluso le dio por traerme flores, bombones o lo que m\u00e1s a mano tuviera de sus continuos viajes a Londres. Aquellos agasajos me hicieron sospechar y se lo coment\u00e9 a Carlo, mi secretaria, que le quit\u00f3 hierro al asunto. Pero yo, que viv\u00eda tan pendiente de mi propia ficci\u00f3n que a veces me olvidaba de vivir, le imagin\u00e9 protagonizando una de las tramas amorosas que sal\u00edan de mi mente, y me aterroric\u00e9. Dej\u00e9 pasar unos d\u00edas, en los que incluso renunci\u00e9 a escribir para ver si mis sospechas eran fruto de un equivocado arrebato creativo, pero la ansiedad fue en aumento. Y, entonces, lleg\u00f3 aquella carta. Carta sin remite Iba dirigida a \u00e9l, Coronel Archibald Christie, pero carec\u00eda de remite. Nada m\u00e1s ver el sobre, recorrido por una estilizada letra, en tinta azul, no tuve dudas: era ella. Lo abr\u00ed enseguida, ante la aprobadora mirada de Carlo. Se llamaba Nancy Neele y en apenas unas l\u00edneas, adem\u00e1s de confesarle que le amaba, le explicaba que el fin de semana siguiente no podr\u00edan verse, porque deb\u00eda acompa\u00f1ar a su madre hasta Dartford para visitar a una moribunda t\u00eda lejana a la que esperaban persuadir para que dejara a su jovenc\u00edsima sobrina su herencia. Se desped\u00eda con un beso y le rogaba que cumpliera su promesa. Al terminar de leerla, la arroj\u00e9 a la chimenea y, sin perder la calma, empec\u00e9 a urdir mi plan. Pens\u00e9 en esperar a que pasaran las Navidades para evitarle ese \u00faltimo sufrimiento a Rosalind, pero cada vez me resultaba m\u00e1s dif\u00edcil compartir lecho con Archibald. Hasta que, una noche, en duermevela, so\u00f1\u00e9 que acud\u00eda a Arnold, el farmac\u00e9utico de Guildford, en busca de un veneno r\u00e1pido e indoloro. No me ve\u00eda capaz de aquello, pero tan macabra fantas\u00eda me sirvi\u00f3 para no retrasar m\u00e1s mi decisi\u00f3n. Se lo cont\u00e9 a Carlo y, aunque al principio titube\u00f3 -era de naturaleza temerosa-, accedi\u00f3 a ayudarme en todo y hasta el final, como siempre. Fue ella, de hecho, quien me sugiri\u00f3 que involucrara a Alfred y Emily. Viv\u00edan en Kent, lo suficientemente lejos para evitar las habladur\u00edas de Sunningdale, y nunca les hab\u00eda gustado Archibald, al que ve\u00edan como un pretencioso con galones impostados. Esa misma semana, poniendo como excusa una visita que hac\u00eda meses les deb\u00eda, me present\u00e9 en su mansi\u00f3n sin avisar. Alfred, abogado de vocaci\u00f3n, que no de profesi\u00f3n -su familia era tan rica que no necesitaba trabajar para vivir como un conde, sin serlo-, valor\u00f3 las implicaciones legales. A Emily le preocupaba Rosalind, lo que pudiera pasarle si algo sal\u00eda mal. Pero nada pod\u00eda torcerse, yo estaba segura, y les contagi\u00e9 mi convencimiento. Regres\u00e9 a casa y aquella noche dorm\u00ed de un tir\u00f3n, pese a los ronquidos de Archibald. El viernes a primera hora, mi marido se march\u00f3 de casa. Me avis\u00f3 de que regresar\u00eda tarde. Esta vez, no s\u00e9 qu\u00e9 de unas tierras colindantes que quer\u00eda comprar le demorar\u00eda en Londres. Le mir\u00e9 con fingida ternura y, en cuanto cerr\u00f3 la puerta, me sent\u00e9 en mi escritorio para redactar la carta en la que se lo explicaba todo. Carlo ten\u00eda instrucciones de entreg\u00e1rsela s\u00f3lo cuando mi hija estuviera, por fin, conmigo. A \u00faltima hora de la tarde, tras haber metido a Rosalind en la cama explic\u00e1ndole que estar\u00eda fuera unos d\u00edas, cog\u00ed mi malet\u00edn y una bolsa con algo de ropa y me fui. Leyendas Era ya noche cerrada cuando llegu\u00e9 a la Piscina Silenciosa. Recuerdo lo mucho que me re\u00ed cuando alguien, no recuerdo qui\u00e9n, me cont\u00f3 que tan peculiar nombre se deb\u00eda a que, seg\u00fan la leyenda, no ten\u00eda fondo. Aquel paraje hab\u00eda inspirado, durante a\u00f1os, las m\u00e1s rocambolescas historias locales, y por eso quise que fuera escenario de la que me dispon\u00eda a protagonizar. All\u00ed me esperaban Alfred y Emily en su limusina rojo chill\u00f3n. Dejamos varias prendas de ropa desparramadas por el interior de mi coche y tambi\u00e9n algunos papeles. Lo de la rueda pinchada fue un tanto azaroso, sobre todo porque no me di cuenta hasta que llegu\u00e9 al lugar acordado, pero sirvi\u00f3 para a\u00f1adirle dramatismo al asunto. Mentir\u00eda si dijera que no me doli\u00f3 dejar mi Morris Cowley abandonado al borde del lago, pero el pesar, fruto de mi humor antojadizo, desapareci\u00f3 en cuanto me met\u00ed en el maletero de la limusina. Hicimos noche en el hotel Lyon, a las afueras de Guildford. No fue dif\u00edcil esquivar al recepcionista, que se qued\u00f3 dormido poco despu\u00e9s de registrar la entrada de Alfred y Emily. A la ma\u00f1ana siguiente, mientras ellos pagaban, yo me escabull\u00ed aprovechando el bullicio propio del desayuno. Me asegur\u00e9 de que en el aparcamiento no hubiera nadie y volv\u00ed al maletero. El tiempo era desapacible. Tras conducir una media hora, Alfred se desvi\u00f3 para que pudiera&hellip;<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/cultural\/abci-unico-misterio-agatha-christie-protagonizo-201909211306_noticia.html\" target=\"_blank\">Toda la verdad del \u00fanico misterio que Agatha Christie protagoniz\u00f3<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llevo mucho tiempo guardando silencio, demasiado. Y ha llegado el momento de contarlo todo. Me lo debo a m\u00ed misma, pues s\u00e9 que mi final se acerca, y se lo debo, sobre todo, a Rosalind. Han pasado casi cincuenta a\u00f1os y mi pobre hija sigue pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 pas\u00f3, qu\u00e9 me [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":111304,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-111303","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-spanish"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/111303","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=111303"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/111303\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/111304"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=111303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=111303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=111303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}