{"id":118350,"date":"2019-11-09T23:33:32","date_gmt":"2019-11-09T22:33:32","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/2019\/11\/09\/aranas-que-salen-de-la-boca\/"},"modified":"2019-11-09T23:33:32","modified_gmt":"2019-11-09T22:33:32","slug":"aranas-que-salen-de-la-boca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=118350","title":{"rendered":"Ara\u00f1as que salen de la boca"},"content":{"rendered":"<p>-Creo que mi mujer ha dejado de quererme -piensa Barclays. A\u00f1os atr\u00e1s, en Barcelona, cuando ella so\u00f1aba con ser una escritora maldita, Barclays se la present\u00f3 a su agente literaria, una m\u00edtica se\u00f1ora catalana: -Te presento a Silvana, mi mujer. -No es tu mujer -lo corrigi\u00f3 la agente-. Es Silvana. No es tu mujer ni la mujer de nadie. Aunque ya llevaban unos a\u00f1os casados, Barclays reci\u00e9n comprendi\u00f3 aquella tarde, en ese despacho de la avenida Diagonal, mirando de soslayo la sonrisa aprobatoria de Silvana al comentario de la agente literaria, que ella, su esposa, no ser\u00eda nunca su mujer, ni la mujer de nadie. Se quer\u00edan, sin embargo, y ahora \u00e9l ya no est\u00e1 tan seguro de eso. Haciendo el amor, Barclays la ha sentido ausente, distra\u00edda. Le ha preguntado en qu\u00e9 piensa, en qui\u00e9n piensa. Ella ha hecho un lev\u00edsimo gesto de disgusto y no ha respondido. Enseguida le ha pedido que se retire, que deje de invadirla, que la deje terminar sola. Con los ojos cerrados, Silvana se ha entregado a la \u00edntima y delicada transgresi\u00f3n de maliciar otro cuerpo, otros cuerpos, sin siquiera nombrarlos, mientras \u00e9l sent\u00eda que la perd\u00eda en cada jadeo, cada temblor. Antes de ese desencuentro er\u00f3tico, hab\u00edan discutido con desusada aspereza. Barclays llevaba d\u00edas notando que ella estaba irritada o impaciente o ambas cosas. No sab\u00eda a qu\u00e9 atribuir esos humores malhadados, pero sent\u00eda el viento en contra. Silvana no ve el programa de televisi\u00f3n que \u00e9l presenta cada noche. Odia verlo. Odia ver a Barclays hablando a gritos, atropelladamente, como un poseso o un predicador, como un iluminado o un charlat\u00e1n, de espesos asuntos pol\u00edticos. Silvana odia la pol\u00edtica. Dice que es un veneno que intoxica a la gente, que saca lo peor de la gente. No tolera ver a su marido en televisi\u00f3n hablando de pol\u00edtica como si fuese el fin de los tiempos. Tampoco tolera que su esposo le hable de pol\u00edtica en la casa. Lo manda a callar enseguida, sin miramientos. Sin embargo, fue Silvana quien, mientras cenaban algo ligero a medianoche, le increp\u00f3: -Mis amigas chilenas est\u00e1n furiosas contigo. Te est\u00e1n odiando. Barclays pens\u00f3 decirle \u00abtus amigas chilenas son mis amigas chilenas que yo te present\u00e9, incluyendo a mi examante chilena que yo te present\u00e9\u00bb, pero no se lo dijo, prefiri\u00f3 escuchar la acusaci\u00f3n contra \u00e9l: -Dicen que est\u00e1s mal informado, que est\u00e1s diciendo barbaridades en televisi\u00f3n, que est\u00e1s haciendo el rid\u00edculo. Dolido, aunque tratando de disimularlo, Barclays pregunt\u00f3 cu\u00e1les eran las barbaridades que hab\u00eda dicho en televisi\u00f3n. -Yo no te he visto, solo te cuento lo que me dicen mis amigas -precis\u00f3 Silvana: como si fuera necesario, pens\u00f3 Barclays, ya s\u00e9 que no me ves, no ten\u00edas que aclar\u00e1rmelo-. Dicen que solo pasas videos de los manifestantes m\u00e1s violentos. Dicen que los violentos son un grupo muy chiquito, una minor\u00eda. Dicen que la mayor\u00eda se ha manifestado pac\u00edficamente y que t\u00fa no reconoces eso. Dicen que insultas a todos los manifestantes, que les dices b\u00e1rbaros, salvajes, matones. -\u00bfT\u00fa has visto las im\u00e1genes que he pasado en el programa? \u00a1Claro que son unos salvajes! -\u00a1Pero no has pasado un solo video de las barbaridades que han hecho los polic\u00edas! \u00a1Mis amigas me dicen que la polic\u00eda ha hecho cosas horribles! \u00a1Un mont\u00f3n de chicas han quedado ciegas! \u00a1Y de eso no dices nada! Luego Silvana busca unos videos en su celular y se los muestra, indignada, a Barclays. Todos registran asperezas, forcejeos, refriegas, escaramuzas entre la polic\u00eda y unos j\u00f3venes enmascarados. En un video un gendarme golpea a un muchacho en las piernas. En otro video un carabinero derriba al suelo a un joven. En otro una chica cuenta, con el ojo vendado, que le dispararon una bala de goma y le reventaron el ojo. -M\u00e1ndame los videos -dice Barclays-. Los pasar\u00e9 en el programa. Silvana lo mira, entre ofuscada y desde\u00f1osa, y comenta, como hablando consigo misma: -Has terminado pareci\u00e9ndote a tu padre, qu\u00e9 horror. El padre de Barclays, ya muerto, era admirador de Pinochet. El abuelo de Barclays, ya muerto, tambi\u00e9n era admirador de Pinochet. -Deber\u00edas defender a los j\u00f3venes chilenos -dice ella-. Pero defiendes a los militares. Pides que la represi\u00f3n sea m\u00e1s fuerte. Me das verg\u00fcenza. Silvana se marcha contrariada a su habitaci\u00f3n. -Mi mujer se ha vuelto izquierdista -piensa Barclays-. Dice que no le importa la pol\u00edtica, pero ahora me hace cr\u00edticas pol\u00edticas. No ve mi programa, pero critica lo que digo en el programa. Al d\u00eda siguiente, Silvana descubre que Barclays est\u00e1 d\u00e1ndole chocolate al perro. -\u00a1Irresponsable! -le grita-. \u00a1Vas a matarlo! \u00a1Te he dicho mil veces que no le des chocolate! Barclays se sorprende de que su esposa le grite con tan manifiesta hostilidad, que lo mire con tan poco aprecio. -Ya no me quiere -piensa-. Cualquier peque\u00f1o detalle enciende su ira y la predispone contra m\u00ed. Antes se hubiera re\u00eddo, ahora me detesta. -Pens\u00e9 que me quer\u00edas porque soy un irresponsable -se defiende tibiamente \u00e9l-. Pens\u00e9 que nos enamoramos porque somos dos irresponsables. Luego trata de cortar un pedazo de chocolate, apenas una pizca, pero ella, en un gesto desafiante de autoridad, extiende su mano entre el cuchillo y el chocolate, retira bruscamente el chocolate de la mesa y \u00e9l, sin querer, la corta levemente en un dedo, haci\u00e9ndole un m\u00ednimo rasgu\u00f1o. -\u00a1Me has cortado! -grita ella, furiosa, mir\u00e1ndolo con una llamarada de odio-. \u00a1Me has cortado para darle chocolate al perro! Se marcha raudamente de la cocina, llorando de rabia. -Si pudiera, Silvana me clavar\u00eda este cuchillo en el pecho, me matar\u00eda aqu\u00ed mismo -piensa Barclays, asustado de sentir que su esposa ahora lo odia como nunca lo hab\u00eda odiado. Llega el fin de semana y salen a cenar al restaurante de todos los s\u00e1bados: la misma mesa, los mismos camareros, los mismos platos, el mismo vino para ella, la misma limonada para \u00e9l. Lo que era una rutina predecible y feliz ahora est\u00e1 bajo la sospecha de ser una ceremonia tediosa, insoportablemente aburrida para Silvana, que mira&hellip;<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/opinion\/abci-aranas-salen-boca-201911092333_noticia.html\" target=\"_blank\">Ara\u00f1as que salen de la boca<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Creo que mi mujer ha dejado de quererme -piensa Barclays. 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